La vida con sueño

4 octubre 2009

Cuando Segismundo dijo que “la vida es sueño y los sueños, sueños son”[1], pensé que se refería a la capacidad de distinguir entre nuestra realidad y lo que forma parte de la imaginación. Tal vez ese sea el sentido más adecuado de la frase. Sin embargo, con el paso de los años -y específicamente, en este último par de semanas- no he podido dejar de asociarla a una situación que se repite constantemente y me está llevando al borde del colapso mental: vivir con sueño.

dormiryonopuedo

Durmiendo, vivir durmiendo[2]

No puede haber mayor premio al esfuerzo de haberse rajado en la chamba o terminar un trabajo de la universidad que caer en los reparadores brazos de Morfeo durante varias horas.  Sin embargo, muchas veces ese periodo de relax parece no ser suficiente. Así que en vez de levantarnos con las pilas recargadas lo hacemos con mal humor, el cual aumenta durante el día y nos impide concentrarnos en nada que no sean las ganas de seguir pegados a nuestra almohada.

En una entrevista que le hizo Rosa María Palacios en Radio Capital al doctor José Luis Pérez Albela -sí, el mismo del Magnesol y que años atrás fuera campeón de atletismo, ¡chúpate esa mandarina!-, este dijo dormir es tan o más importante que comer. Pensándolo bien, creo que tiene razón porque los seres humanos podemos estar uno o más días sin comer (dicen que hasta hace una semana), pero no más de día y medio sin “echarnos un sueñito”.

Entonces, ¿por qué tendría que preocuparme tanto si descanso (al menos, la mayoría de las veces) entre siete u ocho horas diarias? Simplemente porque en ocasiones siento como si no lo hubiera hecho.

Quiero dormir cansado(a)[3], pero despertar descansado(a)

El sueño es considerado la función psico-biológica más importante de nuestra vida y, junto al deporte, la que activa la hormona del crecimiento (de haberlo sabido años antes, otra sería mi talla). Si bien consume un tiempo en el cual nos volvemos vulnerables -porque se reducen los niveles de atención y del tono muscular-, también nos ayuda a renovar nuestra capacidad de pensamiento y a sentirnos con más energía para llevar a cabo nuestras actividades de manera satisfactoria.

Si luego de varias horas de dormir aún no nos sentimos completamente descansados es posible que estemos atravesando un periodo de depresión, una crisis de ansiedad, estrés, alguna enfermedad física -como la típica pero devastadora gripe- o, sin ir muy lejos, que la juerga y la resaca nos sigan jugando una mala pasada (¿cuánto tiempo nos la pegamos la última vez?).

Mientras analizo cuál o cuáles de estas causas me han hecho bostezar a cada rato durante estos últimos días, quiero compartir con ustedes algunos tips para conciliar rápidamente el sueño y descansar mejor:

  • Establecer un horario para dormir: Dicen que nuestro organismo funciona como un reloj, así que hay que mantener su buen funcionamiento acostándonos todos los días a la misma hora. Las alteraciones de horario también nos alteran los nervios.
  • Tomar una siesta corta durante el día: Como después del almuerzo da sueño, se puede reponer fuerzas tomando una siesta que dure como máximo una hora. Más de ese tiempo nos hará dar vueltas en la cama en la noche porque el organismo ya descansó previamente más de lo que debía.
  • Comer, no tragar: Es recomendable comer frugalmente (es decir, sin empacharnos) un par de horas antes de dormir. De preferencia, consumir alimentos con un mínimo de azúcar -que es energética- y sin excedernos en los líquidos para no tener que ir al baño a mitad de la noche. Por supuesto, el café, el cigarro y productos que contienen sustancias tóxicas son los peores enemigos del buen dormir.
  • Hacer ejercicio: Correr, bailar o realizar alguna otra actividad física seguida de un baño con agua tibia hace que el cuerpo se agote y se relaje más rápido, de modo que solo baste echarse a la cama para dormir como un bebé. Para completar el remate, una lectura sencilla (que no implique mucho desgaste mental) nos transportará a los brazos de Morfeo en un abrir y cerrar de ojos.

Imagen: Clarian Bariatrics


[1] Frase célebre de “La vida es sueño”, obra de teatro escrita por el español Pedro Calderón de la Barca en 1635.

[2] Parte de la letra de “Quiero dormir cansado”, canción que hiciera popular Emmanuel mucho antes de que yo naciera, así que no me pregunten la fecha exacta.

[3] Sigo con la misma tonada.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.